La piel y la tela
Si se tiene que arrancar algo de la mujer que mejor que
quitar la más hermosa pieza de arte que pueden portar ellas, hazlo
delicadamente, ardientemente o pasionalmente, con los dedos, los dientes o los
labios, pero siempre ten en cuenta que cuando la lencería a caído al piso ya no
importara la piel y la tela, sino tu piel sobre su piel.
La tela se funde con la piel para crear el ícono perfecto de
una Femme Fatal, significando éste el
preámbulo de la sexualidad, esto me hace creer fielmente en que la prenda más excitante que puede
portar una mujer es la lencería, siendo ésta el camino más ardiente y elegante
para llegar a terrenos húmedos y suaves.
La palabra “lencería” proviene del francés - lingere – que significa línea,
contorno. Esta palabra se aplica de diversas formas, en Alemania hace referencia
a todas las prendas íntimas ya sea para mujeres u hombres, mientras que en México,
Inglaterra, Estados Unidos y otros países solo se adjudica el termino para las prendas
femeninas.
Si bien es cierto que a lo largo de la historia las prendas
íntimas han existido nunca fueron tan hermosas y exquisitas como en la
actualidad. A partir de los años 50 comenzó el verdadero esfuerzo en diseñar
ropa íntima que lograra la comodidad y el realce de la figura femenina, y a
principios de los 60 se comenzó a ver como un concepto de glamour. La lencería
no solo es una hermosa pieza de arte en la cual se envuelve la figura más
erótica de la creación sino también un látigo lacerante de poder que subyuga.
La lencería aparte de ser la joya más hermosa que puede
portar una mujer es el vínculo entre su feminidad y su ardiente sexualidad, la
cual disfruto sin ningún remordimiento. Prefiero tener entre mis labios los
encajes de unas lindas bragas y una piel cálida antes que despertar y darme
cuenta que ya he sido dominado, posiblemente pueda ver como ella se vuelve a
vestir después de a verse arropado con mi piel.
La
piel de la mujer en cierta perspectiva es nuestra lencería y nosotros debemos de formar parte de la
suya. Por qué no decirles "Quiero vestirme contigo mujer y acariciar tu
piel contra mi tela"
Por: Luigi Angelo Moreno Cortez






Ni una sola corrección o aportación nueva a esta entrada en dos días...
ResponderEliminar