sábado, 9 de junio de 2012


Mis curvas, tu palanca y la carrocería.

A lo largo de los años para los hombres un auto ha significado más que solo un medio de transporte,  un mejor amigo, un trofeo, una muestra de su hombría, o una compañera de vida… les otorgan personalidad, un nombre y carácter.

Una personalidad femenina los cautiva y las curvas de la carrocería se convierten en una fantasía de la figura femenina, pulirla y encerarla se vuelven todo un placer y un ritual para el hombre que se siente poseedor de poder detrás de su volante.

No es un secreto que tener el control es un fetiche para hombres y mujeres, para mi lo es,  la velocidad provoca adrenalina y esta desencadena reacciones físicas que pueden ser un excelente afrodisiaco, claro que no es recomendable para cardiacos.

Un carro puede ser muy útil en muchos sentidos cuando de conseguir sexo se trata, un Porsche  llama la atención de cualquiera, y las líneas de carrocería de un Alfa Romeo me persuadirían sin duda de hacerlo en el asiento trasero, los hombres disfrutan tenerlos y las mujeres buscamos hombres que los tengan… grandes, con mucha potencia, con la capacidad de acelerar en segundos y mantener la velocidad por horas.

El sonido del motor  acelerando, un ronroneo grave pero suave, relajante, sin embargo energizante como un gemido orgásmico, la vibración que recorre tu cuerpo y eriza tu piel, todo ese poder contenido en los cilindros esperando el estimulo de los pistones que comienzan a ir de arriba abajo poniendo en marcha el proceso de combustión que dos cuerpos reproducen al tener sexo pasional. 

Es difícil no enamorarse de una maquina que te da un buen desempeño, pasa igual con los amantes; las mujeres también podemos proyectar nuestros deseos sexuales y algunas lo hacemos mediante un bólido de 8 cilindros, conducirlo, sentir la cilíndrica forma del volante entre los dedos y mover la palanca de velocidades aumentándola cada vez mas… un camino seguro a la excitación, seguro para mi lo es.

Después de un viaje en un Cadillac o en un Mercedes Benz  es fácil que el placer se te suba a la cabeza o se te baje a los testículos, porqué nombrar estas marcas ya son razón de deleite para algunos, yo disfruto el ver la carrocería y escuchar un motor funcionar en las calles tanto como ver a un hombre sin camisa terminando un partido de bascketball y el deseo de subirme y… bueno digamos que no me molestaría llevar la palanca de cualquiera de los dos al limite.
Por: Hazel Ramírez Rangel Rivas.

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