Los hombres que acuden a las sexoservidoras,
¿son románticos necesitados de amor?, ¿insensibles que ven a las mujeres como
objetos? ¿o acaso aventureros con deseo de conocer algo nuevo?
No hay una característica social que nos haga
diferenciar a un hombre ordinario de un cliente de la prostitución, ya que
éstos vienen de todo tipo de nivel socioeconómico y rango cultural (con esto
quiero decir que tanto un albañil como un alto ejecutivo pueden contratar a una
puta).
Puede ser que las prostitutas, dado que no
rechazan el sexo con ningún hombre, tengan desarrollado un instinto maternal
que haga sentir a los hombres protegidos. Quizás también, alguno de ellos
necesite reafirmar su hombría pagando por sexo. Tal vez se sienten
insatisfechos sexualmente y al estar con una conocedora del sexo pueden
experimentar más placer del que tendrían con su pareja habitual.
Muchas voces se alzan en contra de la prostitución.
Algunos dicen que es un acto violento en donde el cliente se propone someter y
explotar a la mujer.
Sin embargo, hay quienes defienden la prostitución y la
ven como un trabajo que merece respeto al igual que todos los demás. Es también
un juego sexual que puede ser tan placentero como cualquier otra práctica (sexo
oral, disfraces, fetiches, etc.)
En una sociedad monógama como la nuestra, es difícil
obtener acceso al placer sexual fuera de una pareja estable. Es posible que la
necesidad de comprar sexo haya nacido de un intento por escapar a la monogamia.
Después de todo, si le estás pagando, no hay porque sentirse culpable, ¿no?







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